
No se si eres de las afortunadas que jugó en El Neusa cuando estaba lleno de árboles de Eucalipto... No se si tienes un lindo recuerdo de tu abuela haciéndote un remedio con hojas de eucalipto para la gripa o tal vez en el colegio hiciste un adorno aromatizante con semillas de Eucalipto para el día de la madre. Yo si, todas, y cada vez descubro más propiedades que lo hacen realmente lo hace tan especial para mi.
Un aliado que limpia y despeja
El eucalipto es, ante todo, un purificador. Sus hojas contienen un aceite esencial llamado cineol, que actúa como un poderoso expectorante natural. Cuando lo usamos en un baño de vapor o en un jabón, no solo estamos limpiando la piel; estamos ayudando a nuestras vías respiratorias a soltar lo que ya no necesitan.
Además, es un antibacteriano y antiséptico increíble. En los días en que el ambiente se siente "cargado" o cuando nuestra piel necesita un detox profundo después de un día de trabajo, el eucalipto llega para refrescar, aliviar la inflamación y devolvernos la sensación de ligereza.
El árbol que vino de lejos para quedarse
Es común pensar en el eucalipto como parte de nuestro paisaje colombiano. A veces, al caminar por las montañas de la Sabana de Bogotá, parece que siempre hubieran estado ahí, con su altura imponente y su aroma característico.
Pero la historia es distinta. El eucalipto es un inmigrante, un árbol originario de las lejanas tierras de Australia. Llegó a Colombia a finales del siglo XIX , en gran medida, por su increíble capacidad para "secar" los suelos pantanosos y absorber grandes cantidades de agua. En su momento, fue la solución técnica perfecta para "sanear" terrenos en nuestra geografía.
Aunque hoy conocemos el daño que la siembre descontrolada de este hermoso árbol le piede causar a nuestros suelos y ecosistemas, hoy es parte fundamental de nuestra cultura popular. Hoy, es casi imposible pensar en un remedio casero para el resfriado o en un ritual de baño reconfortante sin recordar esa rama de eucalipto que nuestras abuelas ponían a hervir en una olla de barro.
El eucalipto en tu rutina de autocuidado
Personalmente, amo incluir el eucalipto en diferentes momentos de mi vida, por eso voy a compartirte algunas ideas que puedes hacer en casa:
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Cuando sientas congestión nasal, pon una rama de eucalipto en tu ducha y deja que el vapor caliente despierte las notas del eucalipto.
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Cuando tengas dolor muscular mete tus pies y piernas en un baño tibio con sales de Epson y hojas de eucalipto.
- Cuando salgas de campamento prepara un repelente de insectos natural con agua y un oleato de eucalipto.
- Cuando tengas dolor de cabeza por la sinusitis, pon una gota de aceite esencial de aucalipto en tus cienes y masajea en forma de círculo.
- Cuando sientas tu energía estancada, límpia tu espacio con un sahumerio de eucalipto.
- Pon una ramita de eucalipto detrás de la puerta de tu casa para evitar que entren las malas vibras.
Usar Eucalipto para preparar mis jabones y mis hunguentos me hace sentir que estoy rescatando la sabiduría de nuestra cultura local. Escríbeme si quieres aprender a hacer un jabón, un hunguento o un repelente de mosquitos con eucalipto.
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